“Desde antes de gobernar Podemos o Barcelona en Comú no hay posibilidad alguna de cambio real, es más, no hay ni voluntad de hacer este cambio”

19.06.2015 17:56

Entrevista a Martín Paradelo, nuevo Secretario General de CNT

Martín Paradelo Núñez (Barco de Valdeorras, Ourense, 1981) es un gallego que encaja bastante bien en el concepto de polifacético. Cursó estudios de Historia del Arte, obteniendo el Premio Extraordinario de Licenciatura con una tesina sobre el cine del director estadounidense Jim Jarmusch, y también se ha dedicado profesionalmente a la arqueología, que le apasiona. Además es escritor habiendo publicado el ensayo Con sumo control. Deseo, consumo, control, dominación, que no le ha impedido terminar su tesis doctoral por la Universidad de Santiago de Compostela acerca de los espacios suburbanos en el cine europeo tras la caída del Muro de Berlín. Congresista especializado en temas culturales, miembro del consejo de redacción de la revista Estudios y encargado de prologar la obra de autores como Margareth Rago o Josep Déjacque, quizás la mayor fuente de su fama procede de que, junto a todo lo anteriormente dicho, es secretario general de la centenaria CNT desde que tomara cargo el pasado 9 de mayo. Al fin y al cabo, el anarcosindicalismo continúa presente en el movimiento obrero en España y con una salud de hierro, como asevera a lo largo de nuestra entrevista. Aprovechamos un poco de su tiempo para discutir sobre esta (el libertarianismo) y otras ideas, algunas de plena actualidad como las recientes elecciones locales y municipales, y la opinión que un heredero de Bakunin pueda tener de las mismas.
 
¿Cómo definiría el anarquismo para los lectores a quienes les resulte más ajeno?
 
El anarquismo es una ideología que promueve una organización social federativa, esto es, basada en el libre pacto, y que se desenvuelve según los principios de la autogestión y la solidaridad. La vertiente económica del anarquismo, que le otorga su fuerte contenido de clase, es el anarcosindicalismo, una estructura que aspira a la superación del régimen del salariado y que debe aportar las bases para la organización económica de la sociedad desde el punto de vista libertario ejerciendo el control y la planificación de la producción, diseñando la distribución de esta producción y definiendo el reparto del trabajo.
 
A nivel más actual y concreto, el anarquismo es una forma de vida social basada en el ejercicio de la libertad y la vivencia colectiva de esta libertad. Eso significa, entre otras cosas, una oposición activa a la coerción del Estado mediante la práctica, cada vez más actual, de la desobediencia o el establecimiento de redes de colaboración y apoyo mutuo para satisfacer nuestras necesidades básicas de forma colaborativa.
 
¿Quién encarnaría más estos ideales en la historia del anarquismo, según usted? ¿Qué referentes hay en la actualidad?
 
La historia del anarquismo está llena de grandes nombres cuyo trabajo teórico puede definir esos ideales. Bakunin, Kropotkin, Nettlau, Malatesta, son los referentes con los que desde mi posición más me puedo identificar, sobre todo Malatesta. Pero más allá de estos teóricos, hay que tener en cuenta que el anarquismo cuenta con importantes concreciones prácticas, de las que evidentemente la más destacada es la Revolución del 19 de julio.
 
En la actualidad es cierto que los grandes referentes teóricos son más escasos, podemos señalar quizá a Noam Chomsky o Murray Bookchin como grandes referentes del fin de siglo y más en la actualidad a David Graeber o Mark Bray. Con todo, lo importante sigue siendo la práctica cotidiana y concreta del anarquismo, de lo que hablaremos más tarde.
 
¿Por qué inspira tanta desconfianza el movimiento libertario en la mayoría poblacional?
 
Más que desconfianza creo que socialmente hay una cierta ignorancia de lo que es el anarquismo, o más bien, de la pervivencia y vigencia del anarquismo. Si bien es cierto que el Estado y el gobierno de Mariano Rajoy están intentando criminalizar al anarquismo, yo no percibo que ese intento tenga un gran impacto social. Yo trato a diario con trabajadores y trabajadoras normales, con gente que está muy lejos del estereotipo del anarquista que se transmite desde el poder y lo último que percibo es desconfianza o temor. Al contrario, yo creo que la gente que se acerca percibe una ideología que ha mantenido su coherencia y honradez como ninguna otra ideología revolucionaria o de izquierdas, como quiera decir, ideologías que se encuentran muy devaluadas tanto en su praxis real como en su percepción social.
 
¿Qué queda del anarquismo hoy día?
 
Creo que la herencia del anarquismo en los movimientos sociales es muy amplia. En primer lugar, la ampliación del discurso de emancipación, el hecho de incluir a sujetos tradicionalmente desplazados por los movimientos revolucionarios. También es una aportación libertaria la crítica del sistema como totalidad y la necesidad de atacarlo desde esta perspectiva, de ahí la ampliación de los espacios de lucha hasta alcanzar la transformación de nuestra propia cotidianidad. Movimientos como el antiglobalización no pueden entenderse sin su fuerte componente libertario, y hay que tener en cuenta que la rebelión de Seattle fue una rebelión puramente anarquista. El ecologismo es otro movimiento, u otro campo de los movimientos sociales, que tiene profundas raíces libertarias.
 
Aparte de esto, la propia idea de libertad, de la que en estos momentos se hace un uso tan ampliado (y que por eso recibe ataques represivos tan diversos) es una herencia casi exclusivamente anarquista. No puede entenderse, por ejemplo, las nuevas concepciones de la libertad afectiva y sexual sin los aportes libertarios que están en su misma base.
 
¿Puede realmente la CNT aportar algo a la situación de la sociedad española o su papel se ha quedado en algo menos que testimonial por la falta de relevo generacional en el siglo XX?
 
La CNT no es más testimonial que cualquier otro movimiento de articulación colectiva que cuestione radicalmente el sistema actual. De hecho, en este sentido podemos decir que la CNT es con diferencia la organización más desarrollada y articulada seguramente de Europa. Hay que tener en cuenta la disolución de las formas colectivas tradicionales, la individualización que impera en la sociedad actual, la creación de nuevas falsas necesidades y la falta de reconocimiento de la clase obrera como sujeto de cambio histórico para comprender las dificultades de organización que imperan en la actualidad.
 
Pero por supuesto que la CNT puede aportar a la situación de la sociedad actual. En primer lugar, un modelo sindical basado en la implantación y no en la representatividad que garantiza la participación, un modelo sindical que rechaza los pactos a que nos tienen acostumbrados CCOO o UGT, que no firma despidos y que lleva el conflicto sindical a una extensión que no están en condiciones de ofrecer los sindicatos de concertación. En segundo lugar, la articulación de la práctica sindical en una práctica social más amplia y superadora, algo que los sindicatos tradicionales no pueden ni les interesa hacer.
 
¿Esta falta de relevo generacional o, si lo prefiere, reducción de los espacios de actuación e influencia de la CNT en nuestros país se debería a errores del sindicato? ¿A cuáles?
 
Por supuesto que en parte se debe a errores del propio sindicato, pero no se puede dejar de tener en cuenta la importancia que en esta reducción de espacios de actuación ha jugado la represión del Estado o la creación de una escisión posibilista que durante años usurpó las siglas CNT y causó un mal difícilmente reparable en la percepción social de la CNT.
 
Sin embargo, hay que asumir que durante años la CNT se mostró inoperante a nivel sindical y que quizá haya potenciado su propia marginación social con la construcción de un discurso que no se correspondía con la práctica. La CNT abandonó en gran medida la lucha sindical en favor de un discurso puramente político cuyo resultado ha sido desastroso. Sin embargo, desde hace años se está reconstruyendo ese trabajo sindical, cada vez más amplio y efectivo, y en este sentido el X Congreso, celebrado en Córdoba en 2010 fue un paso definitivo hacia el asentamiento sindical de la CNT, como seguramente el próximo congreso de Zaragoza, que se celebrará este mes de diciembre, supondrá el fortalecimiento de estas dinámicas sindicales.
 
¿Qué nos puede decir sobre las movilizaciones ciudadanas y los nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos, cuyo rol se espera tan relevante vistos los resultados de las eleciones autonómicas y municipales?
 
Sobre las movilizaciones ciudadanas, no comparto el entusiasmo generalizado en torno a ellas, si bien valoro positivamente el hecho de que se desarrolle una cultura de la protesta y la movilización. Sin embargo, considero que esta debe ser focalizada, debe tender a un objetivo superador y debe nutrirse de la experiencias anteriores en las que se ha ido acumulando fuerzas y conocimientos. En este sentido, veo movimientos como el 15M desde un punto de vista muy relativizador, creo que su enfoque se resumía perfectamente en el título de la obra del colectivo Cul de Sac: “obedecer bajo la forma de la rebelión”. Valoro de manera mucho más positivas masivos movimientos anteriores, como los antiglobalización, los movimientos anti-guerra o, en mi tierra, los movimientos de defensa del territorio surgidos a partir del atentado del Prestige, movimientos que se han repetido en muchos otros lugares. Todos estos son movimientos que además manifestaron una dificultad de cooptación y de recuperación mucho mayor que el 15M.
 
Esta recuperación es la que representa un partido como Podemos, de los que no solo no espero nada positivo, sino que temo que presenciaremos un espectáculo de disolución ideológica y de abandono de principios como no hemos visto nunca. El 27 de mayo Pablo Echenique decía en una entrevista que Podemos es el partido más prosistema que existe, y no podemos olvidar que el sistema es un capitalismo salvaje, feroz, brutal, terrorista y genocida. También Ada Colau decía el 29 de mayo que su grupo desea toda la actividad empresarial del mundo, por lo que vemos que ya desde antes de gobernar no hay posibilidad alguna de cambio real, es más, no hay ni voluntad de hacer este cambio.
 
CNT-Martin_Paradelo
 
¿Vislumbra con optimismo colaboraciones con fuerzas de otro signo como socialistas o comunistas?
 
Yo veo con optimisto el fortalecimiento de la CNT y su cada vez mayor desarrollo y arraigo social. Sobre colaboraciones con fuerzas de otro signo, como dices, creo que son necesarias, pero deben darse desde la base, y en este caso la base es la conflictividad sindical. A nivel más social, creo que deben ser colaboraciones puntuales que permitan la conformación de bloques de oposición y que permitan articular discursos superadores con vocación amplia. No se puede pretender que el cambio social provenga exclusivamente de la CNT, pero no por eso la CNT debe renunciar a sus discursos propios y a su espacio de influencia social.
 
¿Cuál ha sido el papel de la CNT contra la reforma laboral que tanto han combatido?
 
La CNT se ha posicionado desde el principio contra la reforma laboral, tanto la perpetrada por Mariano Rajoy como la llevada a cabo por Zapatero, que parece que el gobierno neoliberal y antiobrero del PSOE ha desaparecido de las memorias y las conciencias. Hemos participado en primera línea en todas las huelgas y movilizaciones, haciendo ver la necesidad de respuesta obrera ante estos ataques a nuestros derechos como contribuyendo a desenmascarar el papel de los sindicatos de concertación en esta deriva de destrucción de los derechos de la clase obrera. Piensa que hablamos de sindicatos que no han dudado en convocar huelgas contra unas reformas laborales que luego han aplicado sin pudor contra sus propios trabajadoras y trabajadores.
 
No faltan dentro del anarquismo español quienes le critican por no enterarse “de que la lucha de clases a base de pancartas y huelgas no funciona, que gane quien gane siempre gana la misma clase, la dominante, la que controla el capital y el Estado“, ¿qué tiene que decir a esto?
 
No conocía esa crítica, pero viendo los términos en que se expresa ese sujeto creo que mi estado de ignorancia era beneficioso para mí. No es posible modificar este sistema económico sin la toma de los medios de producción. Eso es una evidencia, pero también es un largo camino que, como todos, ha de empezar por algún lugar. Un buen lugar donde empezar es la confrontación sindical en su expresión más radicalizada, la huelga. Si el autor de ese blog cree que las huelgas benefician a la patronal creo que ha estado en pocas huelgas y no entiende la importancia simbólica de la huelga más allá de su finalidad inmediata, que no es precisamente despreciable. Como en todo proceso a largo plazo, en este que describo es necesario dar pasos que lleven a conquistas mayores y que sirvan para acumular fuerzas y experiencias. Si alguien cree, como parece hacerlo el autor de ese blog, que el cambio no vendrá de dinámicas conscientes de emancipación por parte de la clase obrera, sino de movimientos iluministas que no comprenden su propio tiempo, lo lleva claro.
 
¿Qué opinión le merecen los Estados-nación? Hay quienes los consideran los reductos de mayor peso para asegurar el bienestar de la mayoría social.
 
Yo no lo creo. Los Estados-nación son una aberrante expresión de la concentración de poder y de la dominación. Eso no significa que no se hayan implementado medidas beneficiosas para esa mayoría social, aunque habrá que medir el grado de beneficio y la posibilidad de que resultasen de mayor alcance dentro de otra forma de organización político-territorial. También habría que ver el nexo que realizan esos defensores del Estado-nación entre su existencia y la implementación de medidas de carácter social. Hoy podríamos decir que los Estados-nación son un reducto para asegurar la miseria y el malestar de la mayoría social. Para realizar esta afirmación solo es necesario recurrir a nuestra experiencia como súbditos españoles y constatar cómo el Estado-nación es una estructura al servicio de un poder económico fácilmente definible y concretizable (Rato, Botín, por decir nombres conocidos) que procura la depauperación e incluso la aniquilación física de la mayoría social por distintas vías: recortes sanitarios, educativos, de prestaciones sociales, diseño estructural del desempleo…
 
Con todo, eso no significa albergar la ingenuidad de que un cambio social libertario traería mágicamente una transformación beneficiosa en grado sumo para todos los individuos ni debemos renunciar a defender lo público en tal coyuntura socio-económica como la actual. El anarquismo debe llevar a cabo análisis de esta complejidad si pretende llegar a tener una incidencia social significativa, y en ese proceso el anarcosindicalismo es determinante. Eso implica una dedicación a la construcción de una alternativa de recuperación obrera de los servicios básicos, tanto a nivel económico como de gestión, que no se ha llevado a cabo, pero que yo considero que se debe empezar a trabajar con seriedad para ofrecernos como una garantía social fiable.
 
Insiste en sus libros que el ser humano no se ha liberado de sus cadenas y que se encuentra dominado por deseos artificales aun 200 años después del nacimiento de Bakunin, ¿el anarquismo puede todavía decir algo al respecto?
 
Por supuesto, de hecho considero que es la ideología y el movimiento que más puede aportar. La crítica a la dominación en el siglo XIX fue expandida en gran medida por pensadores anarquistas, no solo autores tan conocidos como Bakunin, sino por otros como Emile Armand o Emma Goldman que determinaron la importancia de la vivencia personal de la libertad inserta en procesos colectivos. En este sentido, el anarquismo puede aportar, por ejemplo, una visión superadora de la individualización contemporánea mediante la vivencia del apoyo mutuo. Puede aportar para superar la alienación afectiva del individuo contemporáneo una nueva construcción ética desde la que constituirse como seres críticos y autónomos.
 
¿Qué papel considera que el 15M y las nuevas fuerzas políticas van a tener en los próximos años? ¿Qué cambios traerán?
 
No creo que sea muy relevante su papel, sobre todo si el ascenso político de los partidos recuperadores continúa. De lo que estoy seguro es de que la movilización social adoptará nuevas formas, en cuya conformación considero que organizaciones como la CNT deben aportar su experiencia de lucha acumulada desde una participación abierta y honesta, sin voluntad de captación de estos movimientos pero también sin miedo a aportar un discurso y una praxis propias.
 
¿Se ve pronto regresando a su mundo laboral, el arqueológico, o cree que el movimiento sindical le va a absorber varios años más?
 
Yo nunca he abandonado el mundo laboral. Simplemente estos últimos años han sido terribles en términos de empleo en el sector en que habitualmente me ocupo, pero nunca he dejado de trabajar y no lo voy a hacer ahora. Y, de hecho, creo que el movimiento sindical tiene sentido en primer lugar desde el trabajo de uno mismo. Yo no recibo remuneración por el cargo que he asumido a nivel confederal.
 
Entrevista publicada en: http://radspain.com/?p=5373